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Futuro

Mi mayor miedo cuando empecé el liceo fue la incertidumbre de no saber a dónde ir o qué hacer con mi vida. Habían muchos compañeros que eligieron hacer la UTU y sentía que yo debía ir también, pero no tenía idea de lo que era la UTU, solo quería estar con mis amigos. Pero al final quise hacer el liceo, porque me convenía al ser más cerca y ya conocer el lugar. Me distraía con las clases pero sabía que tenía que tomar otra decisión importante en unos años. No me iba muy bien en las materias con números ni en las de letras, pero lograba zafar lo suficiente, sumado a la pandemia que ayudó en los momentos que tenía notas complicadas, así que no sabía en lo que me iba bien o en lo que era bueno. Tampoco tuve muchas orientaciones para saber elegir la diversificación con la que terminaría el liceo. Un día me puse a pensar en lo que me gustaría tener de grande, y yo quería mucha plata y estabilidad, pero también quería sentirme inteligente. Con ese primer paso llegué a la conclusión de que no quería hacer nada artístico como trabajo (pintor, músico, bailarín gay, etc) ya que pensaba que ellos eran pobres o vivían con lo justo, tampoco quise tener algo con administración o derecho, porque pensé que no tendría tanto dinero ya que se necesitan buenos contactos para hacer buena plata, y me parecía aburrido estar en una oficina. Así que solo me quedaba ingeniería y medicina como orientaciones, abarcan muchas áreas pero era un comienzo. Me gusta siempre tener un plan B, por si algo falla para estar tranquilo. Mi idea era terminar el liceo en otro lado, y ese lugar tenía solo ingeniería y derecho para bachillerato, así que fue fácil elegir. Me costó horrores pasar, porque me iba mal en las materias, pero me estaba gustando. Como todavía no consideraba que fallé en la ingeniería, seguí hasta que terminé bachillerato con esa orientación. Luego tocó elegir carrera, y como el liceo en el que estaba tenía la opción de seguir con la carrera de especialización en ingeniería en máquinas y electricidad (o ingeniería naval), yo la seguí. Y así llegué hasta ahora, me sigue costando algo los números, pero le estoy agarrando la mano, y todavía no fallé, así que seguiré hasta que vea claramente que esto no es lo mío y siga por el otro lado. La conclusión es que en base a un montón de prejuicios e ideas que tenía con respecto a otras áreas fue que terminé donde estoy ahora, y me encanta.